El patito feo nació del mismo nido de ramas y mierda de pato que los demas patitos. Pero él era negro. No era un simple matiz de color; era negro. Los patitos en general eran como bombillitas sin acabar de encender con su amarillo paliducho. El patito feo era negro. Y mira que todos los patitos nacen de un huevo blanco, pero él era negro. Cuando se juntaban un monton de patitos desde lejos no se veía un patito negro en medio, se veía un hueco entre un monton de patitos. Aunque funcionalmente era igual que los demás: comía, nadaba, dormía y un patil etcétera. Sin embargo el patito, feo, antes de salir de su blanco cascarón había decidido que su luz no irradiaría sin su voluntad expresa.
Porque el negro es la absorción de todos los colores y la no refracción de ninguno. El negro es donde está toda la luz.




